Escribo porque la tristeza se ha instaurado en mi y desesperadamente necesito sacarla.
Siento la vida ajena a mi, oigo su risa despiadada en mi nuca. Huye macabramente tras dejarme sus imborrables huellas. Y yo, paralizada, oigo como se aleja.
Pienso mucho. Pienso, rememoro, sueño... Pero qué más da, todo es lejano. La tristeza es, a veces llana y silenciosa. Otras es explosiva y cansada. Pero siempre es tristeza.
Mi cuerpo es débil y tembloroso, mis palabras insuficientes y apáticas, mis ojos vacíos y agónicos.
Pareciera en ocasiones que siento alegría o enfado y me permito pensar que estoy renaciendo pero cuando momentos después me miro al espejo, vislumbro el autoengaño; ahí, impasible e inderrotable se encuentra otra vez y siempre, la tristeza.
Los días que me siento más fuerte pienso en la muerte. Me siento muy cerca de ella.
La mayoría de los días soy casi autómata en mis movimientos (si es que los hay). Siento que llevo un peso terrible en los hombros, me arden los ojos con frecuencia como si doliesen de lo tristes que están y la cabeza parece que fuera a estallar de tanto pensar. Pero no hay orden médica o diagnóstico para ninguna de estas dolencias porque en el fondo no existen. Es la tristeza.
Evito mirarme y pensarme. Conozco mi condición. Soy un ser grotesco y cada vez más deformado. A veces me doy pena pero normalmente siento asco.
No tengo con quien hablar pero no en un sentido literal. No encuentro con quien comunicarme. No encuentro quien me mire a los ojos y me comprenda y comprenda que mi tristeza es real. No encuentro quien toque la fibra última de la agonía y la acepte aunque eso implique convivir con la desdicha.
La vida, al fin y al cabo, es soledad y dolor. Sin connotaciones románticas, sin música melancólica de fondo ni cigarrillos apagándose al ocaso. Es tan solo un bucle de horror, soledad y, tal vez (con suerte), una pastilla al día.
domingo, 24 de noviembre de 2019
sábado, 10 de agosto de 2019
Pienso en ti, en mi, en la existencia, en el olvido. Los sentimientos emanan de mi con una potencia terrorífica.
Pienso en borrar tu número y empezar de nuevo. Pienso en bailar bajo la música de algún local terrible y reír. Pienso en la libertad, en volar fuera de ti. Pienso en los viajes que me alejen de la cotidianidad. Pienso en irme lejos cuando acabe y descubrir. Pienso en lo que la vida me ofrece, pienso en los pequeños detalles que me regala como los idiomas que conozco y una profesión flexible.
Pienso en los hombres con los que hablo, pienso en los hombres a los que veo. No mentiré, me dan igual.
Pienso en cuidarme tiernamente, pienso en destruirme sin darle explicaciones a nadie. Pienso en sangre, pienso en alcohol e incluso, a veces, pienso en drogas. Una criatura grotesca de la noche.
Pienso en los libros que siempre me esperan con los brazos abiertos y en los amigos "en cada puerto" con los que podré conversar un poco. Pienso en vivir en mil sitios y trabajar y conocer y ansiar.
El mundo es poderoso, yo soy pequeñita.
Pienso en la muerte. Ese delicioso sabor a descanso, ese momento en el que los demás me tengan que borrar a mi. Y que me rían (porque odiaría que alguien me llorara.)
Las pérdidas son inevitables. (¡correr hacia adelante!)
Estoy petrificada. Llevo mucho tiempo petrificada en una habitación negra. He suplicado y gritado por ayuda. Pero la realidad es imperiosa, nadie mirará al abismo por ti.Pienso y pienso. Todos los días mis pensamientos giran entorno a esto. Y divago. Pero sé que pronto llegaré a una respuesta.Creo que no tengo miedo. O no tanto.
Quién sabe, tal vez enloquezca o tal vez mañana jamás vuelva a mi ciudad y cambie mi número de teléfono.Y ojalá todo fuera mera prosa poética. Una vez más, es la realidad. Nada lejana.
miércoles, 24 de julio de 2019
Afrodita.
Sé que soy la perdedora. Antes me preguntaba si habría una ganadora. Ahora sé que sí. Pase lo que pase, soy la perdedora.
Ya jamás me buscará, ya jamás me mirará y sentirá lo que sentía, ya jamás mi mirada será su hogar.
Ya solo soy el día a día, la de siempre, la despeinada que no se cuida.
La magia se fue. La magia fue detrás de otra mujer.
El dolor es tan punzante e intenso que no puedo describirlo. Mi corazón esta hecho pedazos. La sangre me hierve. En mi cabeza siento constantes martillazos. Paso los días con fiebre y nauseas. ¿Algún día me recuperaré?
Siento ganas de morir. Y casi sé que moriré de tristeza.
Nunca seré suficiente. Nunca seré la única. Nunca seré la elegida.
Arráncame la vida... porque ya no queda nada más por arrancar.
Ya jamás me buscará, ya jamás me mirará y sentirá lo que sentía, ya jamás mi mirada será su hogar.
Ya solo soy el día a día, la de siempre, la despeinada que no se cuida.
La magia se fue. La magia fue detrás de otra mujer.
El dolor es tan punzante e intenso que no puedo describirlo. Mi corazón esta hecho pedazos. La sangre me hierve. En mi cabeza siento constantes martillazos. Paso los días con fiebre y nauseas. ¿Algún día me recuperaré?
Siento ganas de morir. Y casi sé que moriré de tristeza.
Nunca seré suficiente. Nunca seré la única. Nunca seré la elegida.
Arráncame la vida... porque ya no queda nada más por arrancar.
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