sábado, 10 de agosto de 2019



Pienso en ti, en mi, en la existencia, en el olvido. Los sentimientos emanan de mi con una potencia terrorífica.
Pienso en borrar tu número y empezar de nuevo. Pienso en bailar bajo la música de algún local terrible y reír. Pienso en la libertad, en volar fuera de ti. Pienso en los viajes que me alejen de la cotidianidad. Pienso en irme lejos cuando acabe y descubrir. Pienso en lo que la vida me ofrece, pienso en los pequeños detalles que me regala como los idiomas que conozco y una profesión flexible.
Pienso en los hombres con los que hablo, pienso en los hombres a los que veo. No mentiré, me dan igual.
Pienso en cuidarme tiernamente, pienso en destruirme sin darle explicaciones a nadie. Pienso en sangre, pienso en alcohol e incluso, a veces, pienso en drogas. Una criatura grotesca de la noche.
Pienso en los libros que siempre me esperan con los brazos abiertos y en los amigos "en cada puerto" con los que podré conversar un poco. Pienso en vivir en mil sitios y trabajar y conocer y ansiar.
El mundo es poderoso, yo soy pequeñita.
Pienso en la muerte. Ese delicioso sabor a descanso, ese momento en el que los demás me tengan que borrar a mi. Y que me rían (porque odiaría que alguien me llorara.)
Las pérdidas son inevitables. (¡correr hacia adelante!)
Estoy petrificada. Llevo mucho tiempo petrificada en una habitación negra. He suplicado y gritado por ayuda. Pero la realidad es imperiosa, nadie mirará al abismo por ti.Pienso y pienso. Todos los días mis pensamientos giran entorno a esto. Y divago. Pero sé que pronto llegaré a una respuesta.Creo que no tengo miedo. O no tanto.
Quién sabe, tal vez enloquezca o tal vez mañana jamás vuelva a mi ciudad y cambie mi número de teléfono.Y ojalá todo fuera mera prosa poética. Una vez más, es la realidad. Nada lejana.