Hoy quiero escribir sobre él.
No se por donde empezar. Cuando pienso en él, lo primero que
me viene a la cabeza son sus ojos. Sí. Siempre me han gustado mucho sus ojos. Son
de un color verdoso que me fascina. Son terriblemente expresivos. A veces
siento que, solo mirándole a los ojos, puedo entender cómo se siente.
Su barba, claro. De un color claro que no sabría describir,
aunque por la parte del bigote es más rubio.
No es muy alto. Su cuerpo es robusto. Es un hombre con mucha
fuerza. Cuando me rodea con sus brazos, es como si estuviera a salvo de todo.
Suele caminar rápido, un poco encorvado y con las manos en
los bolsillos. Anda con dinamismo, con ganas. Parece siempre que tiene mucha
prisa por llegar.
Prisa. Sí. Prisa. Impaciencia. Como si quisiera que
absolutamente todo llegara ya y a la vez no esperara nada.
Contradicción, miedo, inseguridad. Pero sobre todo miedo. El
miedo se derrama de su interior. Miedo a sentir. Miedo a vivir. Miedo a morir. Miedo
a tener miedo.
Cuando reflexiona sobre algo, parece que se pierde en las
ideas. Me viene a la cabeza una piscina de bolas. Juega con ellas, cae en
ellas, las coge, le rodean.
Quiere. Ansía. Desea. No se el qué.
Se ahoga en la realidad. Pero no podría ser de otra manera,
claro.
Es dulce. Muy cariñoso. Le gusta el contacto físico.
Siempre he pensado que es una persona abandonada. Como si
realmente nadie le quisiera o a nadie le importara mas allá de lo estrictamente
necesario. Como si nadie se hubiera parado a conocerlo de verdad.
Cuando duerme parece que toda la paz del mundo está en él.
Cuando se ríe, lo hace de una manera contagiosa y sincera.
Se enfada con cierta facilidad y, a veces, le cuesta
controlarlo. Pero es tranquilo.
Siempre que empieza a liarse un cigarrillo, parece que
piensa mucho. Como si la propia actividad le invitara a la reflexión, algo así
como la papiroflexia. Y cuando le pienso fumando por la ventana de mi habitación,
le imagino como si estuviera ante el mar y respirara hondo. Calmándose.
Es atractivo. Si, me parece terriblemente atractivo.
Me gusta pensar que puede ser feliz. Aunque ese concepto es imbécil.
Pero qué más da.
Pero esto no son mas que pequeñas ideas inconexas y superficiales
de una noche con exceso de alcohol.
Pero él es humano. Es muy humano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario