martes, 22 de agosto de 2017

Tarde.

Y qué más da si a veces abres los ojos y ya es tarde.
Comprender que aquello ocurrió sin que lo evitaras.
Diste la mano y caíste al abismo.
Perder una lucha. Aceptar la derrota. O llorar sobre lo que quedó.
Llorar como un ser absurdo. Para qué.
Un camino de piedras. Hubo que recorrerlo descalzo. Hasta no volver a sentir dolor. 
Mirar atrás y comprender lo vacío. 
Y seguir caminando por inercia, limpiando la sangre de los pies alguna vez. 
Siempre pensando y nunca olvidando.
Aquello que pudo ser. Aquello que no fue. Aquello que no permitirás que sea.
Con un suspiro de perdón final.
Y qué más da si abres los ojos y ya es tarde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario