Y qué más da si a veces abres los ojos y ya es tarde.
Comprender que aquello ocurrió sin que lo evitaras.
Diste la mano y caíste al abismo.
Perder una lucha. Aceptar la derrota. O llorar sobre lo que quedó.
Llorar como un ser absurdo. Para qué.
Un camino de piedras. Hubo que recorrerlo descalzo. Hasta no volver a sentir dolor.
Mirar atrás y comprender lo vacío.
Y seguir caminando por inercia, limpiando la sangre de los pies alguna vez.
Siempre pensando y nunca olvidando.
Aquello que pudo ser. Aquello que no fue. Aquello que no permitirás que sea.
Con un suspiro de perdón final.
Y qué más da si abres los ojos y ya es tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario